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09/08/2018

Cortacéspedes automáticos para golf: el testimonio del High Legh Park Golf Club

Estudios de casos

Uno de los mejores campos de golf de Cheshire

El High Legh Park fue creado en 1998 por Mark James, golfista profesional y miembro del equipo que ganó la Ryder Cup de 1995. Adquirido en 2011 por Andrew Vaughan, el club ha recibido desde entonces importantes inversiones. Hoy cuenta con dos recorridos, magníficas zonas de entrenamiento, un campo de prácticas y una «American Golf Academy». Todas estas ventajas lo convierten en un destino ideal para cualquier golfista y en uno de los mejores campos de golf de Cheshire.

Nuevos robots para una mayor productividad

Para seguir desarrollando las distintas instalaciones del campo y aumentar la productividad, los responsables del club vieron en la automatización la mejor solución. Para ello recurrieron a nuestro distribuidor local: A.M.S. Gracias a sus consejos, el corte del césped no fue la única tarea confiada a un robot: la recogida de bolas también se automatizó con el BallPicker. Antes, recoger las bolas resultaba muy costoso para la empresa y verdaderamente penoso para los empleados. En el High Legh Golf Club se golpean entre diez y quince mil bolas al día. Además, en invierno, las bolas perdidas llegaban a bloquear máquinas destinadas a trabajos más pesados.

En una semana, la eficacia del recogedor automático y del cortacésped BigMow convenció por completo a Andrew Vaughan. Las bolas se recogen en todas las zonas del campo, incluso en las más complejas, con baches y pendientes, y el green está más verde y más sano.

Una instalación eficaz de los robots por parte de Belrobotics

Otro aspecto que parece encantar al propietario es la calidad de la instalación de la infraestructura. Destaca especialmente el profesionalismo del técnico, que solo se marchó «cuando estuvo seguro de que todo funcionaba perfectamente», así como la disponibilidad de Belrobotics, atenta al más mínimo problema.

Una decisión tomada gracias a otro greenkeeper

Andrew Vaughan no lamenta su decisión, pero nos explica que no estaba del todo convencido, ni siquiera después de ver los robots en un festival dedicado al golf. Fue durante un viaje a Róterdam, donde conoció al greenkeeper local, cuando alguien con un punto de vista totalmente independiente le convenció de la eficacia del sistema.

Si, como Andrew Vaughan, desea pasarse a los cortacéspedes de golf robotizados, no dude en contactar con nosotros. Podemos orientarle hacia una fórmula adecuada y convencerle de las numerosas ventajas económicas y técnicas de esta solución.